domingo, 1 de enero de 2017

A Un Amigo


Se acabó el 2016, y supongo que es momento de hacer reflexión sobre el año.

Este ha sido un año con muchos cambios, repentinos, con lo que ello conlleva. Los cambios siempre son difíciles... Pero se acaba el año y solo puedo pensar en él.


Mi memoria no vale para nada, casi no tengo recuerdos, se me olvidan muchísimas cosas, pero es que han pasado cinco meses exactamente, y en estos cinco meses no ha pasado un solo día en el que no me acordara de ti amigo, y así es.

Sé que llego tarde y a destiempo como siempre, pero para mi es el momento, aunque nada de esto valga ya una maldita mierda.


Tío, esto es muy duro, porque prácticamente todo lo que recuerdo es feliz y solo tengo ganas de llorar.
Nos recuerdo como Don Quijote y Sancho Panza buscando, encontrando, desapareciendo.

Recuerdo marcharme de allí y llorar mucho, muchísimo. No recuerdo si tanto como ahora, pero eso da igual ya. Esos días si que fueron malos, no fueron nada felices.


Recuerdo coger un palo grande cada uno e irnos de casa andando, ese rato fui feliz, hasta que nos encontraron y nos castigaron, pero seguía siendo feliz porque nos lo habíamos pasado como enanos que eramos.

Recuerdo que un perro enorme, que quería jugar con nosotros, nos tiró al suelo y pasamos mucho miedo, pero seguía siendo feliz, no nos pasó nada.

Recuerdo pegarnos, entre nosotros y contra otros, pero seguía siendo feliz, porque al momento volvíamos a jugar juntos, mucho más amigos.
Recuerdo disfrazarnos de Super Mario y Luigi, desde ese día siempre me ha gustado Luigi, mi favorito. Y recuerdo disfrazarnos de presos, con una bola atada al pie y la cara manchada de negro.
Recuerdo jugar en tu casa, en el patio de tu casa, en la parte de atrás de tu casa, en los coches del desguace de al lado de tu casa. Estaba prohibido, pero era lo que más nos divertía. Era feliz, quizá porque éramos niños y eso son los niños, felicidad.
Recuerdo merendar en la parte de atrás del Cintas viendo los Power Ranger, jugar en la acera, en el parque... Saltar desde un tobogán enorme por las escaleras en vez de por donde había que hacerlo.
Recuerdo que inventabas juegos y que esos días eran los mejores, porque no había reglas, solo había que volar.
Recuerdo la bacaloria o vacaloria, porque solo decíamos su nombre, no lo escribíamos, no dejaba de ser un bicho que vimos un día y nos daba miedo.
Recuerdo los dinosaurios. Sé que me gustan los dinosaurios y sé que es por tu culpa.
Recuerdo ir al colegio, yo iba en autobús, y allí nos veíamos, por eso me gustaba el colegio.


Recuerdo volver a vernos después de años, nervioso, muy nervioso, con muchas ganas.

Recuerdo que viniste y jugar en el armario de mi habitación en la casa de mis padres, cuando aún estaba vacío. Y que cada vez que salíamos del armario nos habíamos transportado a un lugar en el tiempo. Gracias. Fue uno de los mejores días de mi vida.

Recuerdo que me descubriste música y no hay otra cosa que me apasione más que la música.
Recuerdo volver y que todo había cambiado, pero me lo explicabas y todo seguía igual, aunque fuera por un día.
Recuerdo que me contabas como le iba la vida a cada uno de los demás. Como había sido todo. Como estaban.

Te recuerdo y te echo de menos.



Espero que allá donde estés tu también te acuerdes de mí.

Un saludo amigo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario