Ayer fui a ver al cine Spotlight, y la mayor parte de la película estuve pensando en el periodismo. Más concretamente en el periodismo en España.
Durante varios años de mi vida, desde los 12 hasta los 15 años aproximadamente, pensaba que quería ser periodista. Esto es algo que, sinceramente, creo que nos ha pasado a todos en algún momento de nuestra vida. Ser periodista, escritor, músico, pintor, deportista... Recuerdo con cierta nostalgia el verano en el que dirigí mi propio periódico. Era todo un "periodista" que dirigía su propio periódico de aproximadamente tres páginas, el cuál salía de mi mesa a las manos de mis padres de forma no periódica, cada tres o cuatro días, dependiendo de lo que tardara en hacer la portada. Aún recuerdo esa dolorosa derrota de la selección española de baloncesto en la final del europeo de Italia. "¡Qué decepción!" decía yo. El resto de las portadas de los verdaderos diarios nacionales hablaban del orgulloso segundo puesto de España.
He de reconocer que "Universo en Verano", pues así se llamaba mi querido periódico, era un proyecto menos ambicioso de lo que su nombre indicaba, ya que el nombre únicamente nació de su primera portada, en la que copié un dibujo de nuestro sistema solar que había en la portada de uno de mis libros favoritos una tarde de verano. En ningún momento pretendía llenar los folios con toda la información de lo que sucedía en el universo, pero me pareció un nombre chachi y pretencioso, como los nombres de los diarios que eran mi "competencia". Magníficos recuerdos.
He de reconocer que "Universo en Verano", pues así se llamaba mi querido periódico, era un proyecto menos ambicioso de lo que su nombre indicaba, ya que el nombre únicamente nació de su primera portada, en la que copié un dibujo de nuestro sistema solar que había en la portada de uno de mis libros favoritos una tarde de verano. En ningún momento pretendía llenar los folios con toda la información de lo que sucedía en el universo, pero me pareció un nombre chachi y pretencioso, como los nombres de los diarios que eran mi "competencia". Magníficos recuerdos.
En fin, la película me gustó, pero como he dicho no dejé de pensar, durante gran parte del film, en el periodismo de este país.
En lo primero que pensé fue en el periodismo político. Siempre parcial y con ganas de barrer para "su casa".
Resulta difícil, si no imposible, encontrar noticias asépticas, además de que en un solo medio únicamente se encuentran noticias apuntando a un solo foco. A algunos nos llaman locos por picar un poco de aquí y otro poco de allá, pero a fin de cuentas, y viendo el panorama que se nos presenta, es el único modo de mantenerse "bien" informado. Luego están los periodistas de sucesos, demasiado morbo para este individuo castellano.
Después pensé en el periodismo deportivo. Lo primero que se me vino a la cabeza es que no se le puede llamar, en general, periodismo deportivo. Debería llamarse "periodismo futbolístico" y luego todo lo demás. O más bien, Real Madrid, F.C. Barcelona y el resto y, después, el resto del resto. A fin de cuentas es lo que vende, o eso dicen. Con el paso de los años comprendes que lo que menos te gusta es el fútbol, porque han conseguido que lo aborrezcas y prefieres otros deportes, por suerte existe internet.
Al final se acabó la película y comprendí que aquí también debían de existir esa clase de periodista. Obviamente en el film todo está edulcorado y la imagen del reportero se engrandece, pero llegué a la conclusión de que debían de existir aunque a penas los conozcamos.
Son esa gente del pequeño nombre debajo de una foto de periódico, o de un titular. O ese individuo llamado AGENCIA "X" que siempre sirve la noticia con una escueta información, concisa y suficiente, sin adornos. O esa persona cuyo nombre aparece nombrado rápidamente al final de la noticia de última hora radiofónica o de un reportaje televisivo. A veces, incluso, ni si quiera eso. Esos corresponsales... Todos ellos son lo que yo quise ser en mi periódico.
En lo primero que pensé fue en el periodismo político. Siempre parcial y con ganas de barrer para "su casa".
Resulta difícil, si no imposible, encontrar noticias asépticas, además de que en un solo medio únicamente se encuentran noticias apuntando a un solo foco. A algunos nos llaman locos por picar un poco de aquí y otro poco de allá, pero a fin de cuentas, y viendo el panorama que se nos presenta, es el único modo de mantenerse "bien" informado. Luego están los periodistas de sucesos, demasiado morbo para este individuo castellano.
Después pensé en el periodismo deportivo. Lo primero que se me vino a la cabeza es que no se le puede llamar, en general, periodismo deportivo. Debería llamarse "periodismo futbolístico" y luego todo lo demás. O más bien, Real Madrid, F.C. Barcelona y el resto y, después, el resto del resto. A fin de cuentas es lo que vende, o eso dicen. Con el paso de los años comprendes que lo que menos te gusta es el fútbol, porque han conseguido que lo aborrezcas y prefieres otros deportes, por suerte existe internet.
Al final se acabó la película y comprendí que aquí también debían de existir esa clase de periodista. Obviamente en el film todo está edulcorado y la imagen del reportero se engrandece, pero llegué a la conclusión de que debían de existir aunque a penas los conozcamos.
Son esa gente del pequeño nombre debajo de una foto de periódico, o de un titular. O ese individuo llamado AGENCIA "X" que siempre sirve la noticia con una escueta información, concisa y suficiente, sin adornos. O esa persona cuyo nombre aparece nombrado rápidamente al final de la noticia de última hora radiofónica o de un reportaje televisivo. A veces, incluso, ni si quiera eso. Esos corresponsales... Todos ellos son lo que yo quise ser en mi periódico.
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