Esta mañana mientras trabajaba me dio por pensar en como sería mi vida si fuera un objeto inanimado. Bueno, en realidad no pensé exactamente esto, más bien pensé en como debe ser la vida de un objeto inanimado.
A ver si logro explicarme: No entré en un pensamiento trascendental sobre la importancia de conservar los objetos en nuestra vida como el concepto japonés de los Tsukumogami, ni si los objetos tienen alma o vida propia a lo Toy Story, ni a la importancia de conservar adecuadamente cualquier objeto, sino más bien a la idea de la vida de un objeto. Este pensamiento me ha acompañado en numerosas ocasiones, y me ha hecho sufrir una gran cantidad de episodios momentáneos de síndrome de Diógenes a lo largo de mi vida, en los que me encariñaba incomprensiblemente del palo de un helado o guardaba un botón de una camisa como si me fuera la vida en ello. Y así con innumerables objetos cotidianos y absurdos.
Bien, en esta mente torcida que me acompaña me dediqué a imaginar, por un momento, lo que sería ser un bolígrafo:
Escribir de vez en cuando, ser mordido, ser chupado, volver a escribir, romperse... Ver como poco a poco se va acabando la tinta y como finalmente acabar en el olvido de un cajón o lo que es peor, supongo, en un basurero.
Sé que es un pensamiento absurdo y bastante ilógico, pero ¿y si tuviera vida ese bolígrafo?¿si pudiera pensar o sentir estaría orgulloso de la vida que tiene?
Yo solo espero que mi bolígrafo sea feliz conmigo, porque me sigue acompañando día a día y por eso le hoy me he decidido a escribirle.
Días buenos y malos juntos y al lado,
verde por fuera, negro el colorido
escribiendo el nombre y apellido,
de los que siguen y nos han dejado
Alguna vez te deje olvidado
y pensando que te había perdido
que huiste con un desconocido
maldije y grité color morado.
Que nunca hubo una tan larga espera
como tu ausencia y un papel en blanco
esperando ya tu pronta venida.
Para iluminar la alegre carrera
sin las letras de un salto a un barranco
antes de nuestra última caída.
A ese boli que nos acompaña en el día a día sin el que no seríamos nada.
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